Escándalo imparable en la gimnasia italiana: comentarios sexistas, abusos y despidos
A solo un mes de haber llegado al cargo, el nuevo presidente de la FGI debe enfrentarse a la peor crisis de la gimnasia artística en años
La Federación Italiana de Gimnasia (FGI) se encuentra en el ojo del huracán, sacudida por un escándalo de proporciones alarmantes. A las recientes revelaciones de comentarios machistas y ofensivos del presidente Andrea Facci hacia la gimnasta Ginevra Parrini, se suman ahora acusaciones de maltratos de larga data y abusos sistemáticos, incluyendo la humillante práctica de obligar a las atletas a despojarse de su ropa como castigo por errores durante los entrenamientos.

Comentarios denigrantes y revelaciones perturbadoras
Las grabaciones telefónicas, obtenidas en el marco de una investigación sobre presuntos abusos, exponen a Facci y al ex presidente de la FGI, Gherardo Tecchi realizando comentarios denigrantes sobre la apariencia de Parrini. Frases como
"¡Nunca fue una mariposa!" y "Es un coño precioso..." son las que intercambiaron el actual y ex presidente.
Estos comentarios revelan un lenguaje sexista y una objetivación inaceptable.

Pero el escándalo no se detiene ahí. Testimonios recientes han sacado a la luz una práctica aún más perturbadora: la imposición de castigos humillantes a las gimnastas por parte de la ex entrenadora y seleccionadora de la división inferior Julieta Cantaluppi, obligándolas a quitarse prendas de ropa por cada error cometido. Esta forma de abuso psicológico y emocional, que raya en la tortura, ha generado indignación y repudio en la comunidad deportiva.
Los antecedentes hablan de que en 2022 varias deportistas hicieron públicas acusaciones de maltrato y por ello la FGI apartó de su cargo, luego de estar 30 años en él, a Emanuela Macarini.

Reacciones y exigencias de justicia
La Fiscalía General del Deporte del Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI) ha iniciado una investigación formal sobre la conducta de Facci, mientras que el presidente del CONI, Giovanni Malagò, ha confirmado que Facci se disculpó con Parrini. Sin embargo, la comunidad deportiva exige medidas ejemplares y una investigación exhaustiva sobre los abusos denunciados.

La continuidad de Facci al frente de la FGI pende de un hilo, y se espera que las investigaciones del CONI determinen las consecuencias de sus actos. La repercusión en medios y redes sociales ha sido masiva, con muestras de apoyo a las víctimas y exigencias de un cambio profundo en la cultura deportiva italiana.
Un contexto de abusos y silencio
Este escándalo emerge en un momento crítico para la FGI, ya marcada por denuncias de abusos previos. La cultura del silencio y la impunidad, que ha permitido la perpetuación de estas prácticas aberrantes, debe ser erradicada. La dignidad y el respeto hacia las atletas deben ser la piedra angular del deporte italiano.
La necesidad de un cambio radical
La FGI se enfrenta a un desafío trascendental: reconstruir la confianza y garantizar un ambiente seguro y respetuoso para las gimnastas. Este escándalo debe servir como catalizador para un cambio profundo en la cultura deportiva italiana, donde el machismo y los abusos no tengan cabida.
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