El auge del deporte femenino: ingresos millonarios y un crecimiento imparable
El deporte femenino alcanzará un nuevo hito económico en 2025, con ingresos proyectados en más de 2,300 millones de dólares a nivel mundial.
Los deportes femeninos están experimentando un auge sin precedentes. Según un informe de Deloitte, los ingresos generados en este sector alcanzarán los 2,350 millones de dólares en 2025, lo que representa un incremento del 25% en comparación con los 1,880 millones registrados en 2024. Esta tendencia demuestra que el interés y la inversión en las ligas y competencias femeninas siguen en ascenso.
El mismo estudio revela que el baloncesto superará al fútbol como el deporte femenino con mayores ingresos en 2025. Solo esta disciplina generará más de 1,000 millones de dólares, impulsada por el creciente interés en la WNBA y el surgimiento de nuevas estrellas que capturan la atención de aficionados y patrocinadores. El impacto de figuras como Caitlin Clark y Angel Reese ha sido determinante en la expansión de la liga y en la inversión en infraestructura.
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Expansión y nuevas inversiones
Este auge ha llevado a que franquicias como el Indiana Fever inviertan en nuevas instalaciones, con un centro de entrenamiento de 78 millones de dólares previsto para 2027. Por su parte, los Golden State Valkyries han renovado sus instalaciones en Oakland, reforzando su compromiso con el desarrollo del baloncesto femenino. Además, la WNBA planea expandirse a 16 equipos para 2028, con San Francisco, Portland y Toronto ya confirmados como nuevas sedes.

Uno de los factores clave en este crecimiento es la inversión comercial. Deloitte destaca que los ingresos por patrocinios y derechos de transmisión serán los principales motores de la expansión del deporte femenino. Empresas que antes no habían apostado por este sector ahora ven en él una oportunidad de mercado, lo que ha generado un aumento significativo en los contratos publicitarios y en la venta de productos oficiales.
A pesar del crecimiento, el informe también señala que persisten desigualdades económicas. Un estudio de la FIFA reveló que el salario promedio de una futbolista profesional es de apenas 10,900 dólares anuales, muy por debajo de los ingresos de sus homólogos masculinos. En la WNBA, las jugadoras buscan mejorar sus condiciones salariales en futuras negociaciones de convenio colectivo, con el objetivo de que la creciente rentabilidad de la liga se refleje en mejores contratos para las deportistas.
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Un futuro prometedor
El deporte femenino sigue consolidándose como un mercado en expansión. La combinación de mayor visibilidad, inversiones estratégicas y el interés de marcas y fanáticos sugiere que esta tendencia no solo continuará, sino que podría acelerarse en los próximos años. Con nuevas oportunidades y desafíos, el 2025 se perfila como un año clave para la consolidación del deporte femenino a nivel global.
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